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A ESCONDESE TO EL MUNDO!!! Crece la mafia “robacable”

El llamado nuevo “diamante” de la delincuencia es sacado de los hogares y locales venezolanos. El cable de fibra óptica y el de tipo coaxial se  vende como pan caliente en la frontera con Colombia, cotizándose  en dólares. Los compradores pagan hasta veinte de los “verdes”   por un kilo de cableado de cobre.

El negocio  redondo comienza  “cuando no hay moros en la costa”, en la oscuridad y soledad los delincuentes aprovechan y  pican los cables de las líneas telefónicas y cableras de televisión por cable con rapidez y facilidad, asumiendo el riesgo de poder electrocutarse, en la ambición de lograr su cometido. Sin embargo, hay ladrones que en medio de la osadía,  cometen la fechoría a la vista de cualquier   transeúnte.

Los residentes de la urbanización Canaima conforman el grupo de perjudicados  más recientes de las mafias robacables que opera en la región.  Los vecinos  alegaron ser víctimas de un hurto  “masivo” de las líneas de Cantv. “Ya no encontramos qué hacer porque en cuanto terminan de colocar los cables, se los vuelven a robar. El año pasado se los llevaron cuatro veces”, denunció  la jubilada, Yolanda Kovach, quien no  cuenta con servicio de internet desde hace seis meses.

  No siempre  el ladrón que “pica” el cable del poste es el mismo que lo vende. El “negocio” ilícito tiene una cadena de comercialización. En primer lugar está el hampón, la mayoría de las veces, muy joven, que apenas llega a rozar los 20 años de edad. Éste  hurta el cableado para luego ofrecérselo    “a precio de gallina flaca”  a los jefes de las bandas, aseguran las fuentes policiales.

A su vez, estos cabecillas  lo transportan a través de otros delincuentes,  desde cualquier parte del  estado hasta  la frontera con Colombia.

El robo de cables sucumbe los cuatros puntos cardinales de Venezuela, pero el Zulia es el estado más afectado por su cercanía con la frontera colombiana, el mercado y destino final del cableado hurtado de alguna comunidad  del estado.   En total, la mercancía recorre un trayecto de 130 kilómetros desde Maracaibo hasta La Raya. Un vehículo, a una velocidad promedio de 80 kilómetros por hora, completa el viaje en poco menos de dos horas.

 Según una fuente ligada a la empresa telefónica Cantv, hace dos años las denuncias de robos de cable al mes apenas llegaban a tres. “Estamos recibiendo diariamente un promedio de 10 denuncias de robos, es decir, 400 robos mensuales”, detalló.

 En el estado Zulia hay aproximadamente 365 mil líneas de Cantv asignadas, y hay 80 mil en hurto de cable, las cifras son alarmantes en el la región. Las carencias del venezolano son el sustento de hampa.

 El cable no es comprado ni en bolívares, ni en pesos. En la ciudad fronteriza de Maicao se paga en dólares y se compra por kilo.

  Tres metros de cable de fibra óptica equivalen a un kilogramo pagado en hasta 20 dólares. Si se hace la conversión al precio de la moneda extranjera en el mercado negro, el kilo es pagado en medio millón de bolívares.

  Luis Morales Guerrero, director  de la Policía Nacional Bolivariana en el estado, asegura que en  la región  operan alrededor de veinte megabandas dedicadas al robo y hurto de cableado.
A juicio del jefe policial, el robo de cableado se convirtió en un negocio más lucrativo y llamativo  que otros delitos como el robo de carros, por ejemplo.

“El delito mutó y por ende las bandas delictivas cambiaron su forma de delinquir. El hampa vio en el robo de cables más ganancias”, comentó Morales Guerrero.

“Para los delincuentes es más fácil y menos riesgoso llevarse el cable de un poste en la vía pública   que llevarse un vehículo de algún estacionamiento de Maracaibo”,  expresa.

¿La razón?  El director de la PNB  explica que robarse un vehículo implica más logística. “El hampón corre el riesgo de ser atrapado en el intento de llevarse un carro. También ‘pedir’ rescate se ha vuelto difícil por la falta de efectivo y el cerco de la policía. En cambio, ‘picar’  un cable lo hacen rápido”,  asevera el también jefe de la misión A toda vida Venezuela en la región.

 Cerca de diez denuncias al día reciben los cuerpos policiales del estado a causa de este delito.

Este mes, dos delincuentes se robaron más de 100 metros de cable del ambulatorio de la urbanización San Jacinto.

Los implicados son reconocidos por la comunidad, pero nadie se atrave a denunciar porque son residentes de la urbanización. Una vecina, sin revelar su nombre por seguridad, contó que los hampones robacables  realizan todas sus transacciones en efectivo para no manejar grandes cantidades de dinero en las cuentas bancarias.

El robo en el ambulatorio fue millonario. Al hacer la ecuación, los 100 metros de cableado equivalen a 33 kilos, que puestos en el mercado negro en Colombia se convierten en 660 dólares.

El cableado coaxial y el de fibra óptica es un diamante en bruto. Su composición la hace ser el nuevo oro. Estos tipos de   cables están hechos  a base de un núcleo central de plástico, óxido de cilicio,  germanio y cobre. Este último compuesto es lo que lo hace verdaderamente lucrativo en el mercado.

Los compradores funden el cable para extraer todo el cobre. En Venezuela no se produce cobre, rubro que fue declarado por el Estado como uno de los materiales estratégicos, que refieren aquellos “elementos que participen predominantemente en los procesos productivos del país”.

El robo y tráfico de cobre es un hecho punible, de acuerdo con la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada. El delito es castigado con penas de entre 15 a 20 años de prisión y si se trata de un funcionario público, la pena máxima es de 30 años de cárcel.

El general Rubén Ramírez Caceres, director de Polimaracaibo, asegura que la “inteligencia comunal” juega un papel fundamental en la lucha contra las mafias robacables.  El jefe policial hizo un llamado a las comunidades para que  denuncien cualquier actitud sospechosa o intento de hurto.

  Colombia no es el único destino del contrabando de cableado. La isla de Aruba es el segundo mercado para este delito. En este caso, las bandas operan en Falcón por la cercanía de Paraguaná con la “isla feliz”.

La gobernadora del ese estado  Stella Lugo,  ha denunciado en varias oportunidades  el modus operandi de los robacables. “Se roban el cable, lo funden y se lo llevan a Aruba para venderlo en dólares”, indicó la mandataria de Falcón en declaraciones.

El robo de cables no solo afecta a los hogares. Todo tipo de actividad comercial se ve afectada  por este delito que parece no tener freno. Hospitales, ambulatorios, negocios, escuelas, universidades, aeropuertos y hasta  los metros  han visto sus operaciones paralizadas por este delito.  Las carencias del venezolano son el sustento de hampa.

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